La participación infantil recién empieza a darse con la aparición de la Convención sobre los Derechos del Niño, es luego de la aprobación y ratificación de este instrumento internacional cuando los derechos de los mismos adquieren relevancia en la esfera política internacional, a través del compromiso de los Estados para el cumplimiento de lo que se estableció en el tratado internacional.
Desde la aprobación de la Convención de los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989 por la Asamblea General de la Naciones Unidas han transcurrido 29 años, en los cuales la participación de los niños y adolescentes ha tomado mayor protagonismo.
Es importante que las niñas, niños y adolescentes puedan desarrollarse plenamente e involucrarse en las cuestiones que les afectan directamente en los distintos espacios en donde se desenvuelve, así como también en el ámbito judicial como en lo administrativo, teniendo siempre en cuenta su desarrollo, por ello es importante que el proceso participativo tenga un enfoque de derechos.
En este sentido, la CDN se refiere a la participación en los artículos 12 al 17, consagrando el derecho a expresar libremente su opinión (12); el derecho a la libertad de expresión (13); el derecho a la libertad de pensamiento, conciencia y religión (14); el derecho a la libertad de asociación y de celebrar reuniones pacíficas (15); el derecho a la protección de la vida privada (16) y el derecho a la información (17), pero de cuyo seno surge el respeto a las opiniones de los niños como un derecho fundamental para garantizar el ejercicio de otros. (Del Moral Ferrer, 2007, pag.74).
Se puede afirmar que el Derecho a la Participación infantil tiene una firme justificación jurídica, sociológica y política, pero aun así, luego de 29 años de la convención, la participación de niños, niñas y adolescentes sigue siendo limitada e incluso muy poco promovida en espacios escolares o comunitarios e incluso en la familia.
En Paraguay hablar de la participación infantil es aún algo nuevo. En el año 2001, con la aprobación la ley 1680, Código de la Niñez y la Adolescencia, inicia a emerger en el país una nueva institucionalidad que pretende dar una nueva visión al paradigma sobre la infancia. La Ley 1680/01 establece un nuevo Sistema Nacional de Protección y Promoción integral de la Niñez y la Adolescencia, el cual tiene a su cargo a promoción y protección de los derechos de niñas, niños y adolescentes.
Según Cussianovich, “la propuesta de construir sujetos protagónicos tiene que ver con una propuesta emancipadora”. (Cussianovich, s.f), pero cómo se interpreta esta emancipación del niño frente a una sociedad que continúa viéndolo como un objeto que pertenece a sus padres, y no como sujetos de derechos.
Es importante mencionar que existen grupos de niños y adolescentes organizados que trabajan en la promoción de los derechos de la niñez y la adolescencia, una de ellas es la CONNATS, dicha organización es el primer antecedente registrado de participación y organización de niñas, niños y adolescentes en Paraguay y que comienza a esbozarse como movimiento a finales de la década de los 80, acompañados por la organización Callescuela. Los ejes de reivindicación de dicha organización han sido la defensa de los derechos de los niños, niñas y los adolescentes trabajadores.
La Coordinadora Nacional de Niños, Niñas y Adolescentes trabajadores (CONNATS) formó parte de un movimiento a nivel latinoamericano y de otras regiones del mundo, tomando las teorías de Alejandro Cussianovich y Manfred Liebel, conceptualizadores de la participación protagónica. En ese contexto nace el movimiento MOLACNATS que impulsan acciones de defensa y petición a los estados en relación a la situación de la niñez y la adolescencia en la región, buscando el respeto y el reconocimiento de los grupos de NNAS trabajadores para mejorar sus condiciones de vida y la reivindicación de los derechos a la educación, salud, trabajo digno y la protección.(Otero, 2007)
Durante esta misma década surgieron otras modalidades de organización infantil y de adolescentes. Cabe destacar a los niños y niñas munícipes de Fernando de la Mora, a los niños y niñas parlamentarios de Itá y a los consejos escolares que comenzaron a instalarse en las escuelas primarias, muchas de estas experiencias fueron impulsadas por organizaciones como Global Infancia, oenegé con gran trayectoria en la promoción de los DD NN. (Otero, 2007)
Otras dos modalidades destacadas de participación fueron el Movimiento por la obtención del boleto estudiantil (MOBE) en 1991 y la posterior conformación de la Federación Nacional de Estudiantes Secundarios (FENAES) en el 2002. (Otero, 2007)
En el 2002 se realiza el primer encuentro nacional de niños, niñas y adolescentes organizados y la idea de la articulación a nivel nacional se ratificó en dicho encuentro. En el contexto de la aprobación del nuevo código, y la elaboración del plan nacional de niñez y adolescencia con la participación de NNAS organizado, es en ese contexto que surge la idea de una plataforma nacional de niñez y adolescencia. Ese mismo año se elabora un directorio de organizaciones de NNAS a cargo de la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia. Al año siguiente se crea la plataforma. (Otero, 2007)
A esta plataforma se unieron los Comités Municipales y Departamentales, así como otras organizaciones existentes. Esta plataforma dio lugar a partir del 2017 a la Red Nacional de Niñez y Adolescencia (REDNNA), red que aglutina a representantes de aproximadamente 20 organizaciones de base de 8 departamentos, concentrándose la mayoría en el Departamento Central.
Gracias al trabajo realizado por varias organizaciones de la sociedad civil para fomentar la participación se han conformado pequeños grupos a nivel local y nacional que se han mencionado más arriba, sin embargo, aún hay mucho camino por recorrer para lograr una efectiva participación de la niñez y adolescencia, sobre todo en lo relacionado a la toma de decisiones sobre políticas públicas que les afecta.