
La Convención sobre los Derechos del Niño fue aprobada en una asamblea que tuvo lugar el 20 de noviembre de 1989. En Paraguay, esta convención se firmó mediante la Ley número 57/90 el 20 de septiembre de 1990. Fue un gran paso, ya que el Estado reconoció que los niños, niñas y adolescentes merecen tener derechos.
Hace 34 años, líderes de todo el mundo se reunieron para aprobar esta convención con el objetivo de mejorar la vida de los niños y adolescentes. Pero, ¿cuánto tuvieron que luchar para lograrlo?
La lucha fue intensa. En aquel entonces, en el siglo 19, los niños no tenían derechos fundamentales. Eran pobres, huérfanos y, en muchos casos, trabajaban en condiciones extremas de explotación en fábricas, minas, talleres e incluso en situaciones de explotación sexual o esclavitud. Tristemente, en algunas partes del mundo, estas condiciones persisten.
La Convención fue diseñada para proteger a los niños y adolescentes, reconociendo que era necesario en ese momento y sigue siéndolo hoy. En Paraguay, cualquier violación de derechos debe ser denunciada en la comisaría más cercana, en la CODENI, o llamando al 147.
¿Cómo nos afecta, o mejor dicho, cómo nos afectó?
La Convención estableció un marco global para garantizar que los derechos de los niños sean respetados. Participamos en esta lucha, exigiendo el cumplimiento de los derechos para todos los niños y adolescentes, y nos unimos a la movilización internacional para lograr este objetivo. Es un recordatorio de que todos tenemos un papel importante en asegurar un futuro justo y digno para todas y todos.
Artículo por Leandra M. Equipo de Comunicación CONNATs.